Estamos en plena temporada del Camino de Santiago, y como bien sabéis los que ya lo habéis experimentado con nosotros y estáis a punto de descubrir los que vais a viajar con nosotros próximamente, cada camino es único.
En el camino se llora, se ríe con ganas, se baila, se medita, se come, se duerme bajo un árbol también si nos apetece y sobre todo se viaja al interior de uno mismo y a las historias de los demás también.
Las anécdotas más curiosas del Camino de Santiago
Desde el día que empezamos a caminar esta aventura son muchas las personas que se nos han acercado con historias variopintas a la hora de afrontar el Camino. Desde gente que quería ofrecerlo por un ser querido perdido, por una dificultad superada, o por el comienzo de una nueva vida. Algunos de ellos, de hecho, encontraron esa nueva vida o aprendieron a afrontar las dificultades con otros ojos en el Camino de Santiago.
Transitar el Camino ofrece la mejor versión de nosotros mismos al exterior, y eso se refleja en el ambiente. Obviamente no vamos a decir que no vayas a encontrarte dificultades o alguna que otra persona a la que nunca más desees encontrarte, al final el Camino es la vida, pero si hablamos de probabilidades, lo más probable es que El Camino te ofrezca más bueno que malo.
La experiencia personal de la persona que aquí escribe es convulsa. Yo transito el camino como guía desde 2015, 9 años ya, y en este tiempo el Camino me ha ofrecido su mejor cara, aunque no siempre ha sido amable.
Pero yo siempre digo, que al Camino tienes que venir con tus puertas abiertas, es una experiencia que no debes vivir únicamente rozando la superficie, para bien y para mal.
En Living Camino, somos guías verdaderamente enamorados del Camino y cada peregrino que viene con nosotros se lleva un trocito de nuestro corazón, también para bien y para mal, jajajaaja.
Ahora en serio, si lo que buscas es una experiencia única, completa, que te sacuda por dentro y te haga replantearte algunas opiniones, este es tu viaje.
Guarda un poco de tiempo para hablar contigo mismo, dedica unos pasos a conversar con otros peregrinos y sobre todo, no desesperes por llegar a la meta, porque EL CAMINO ES LA META.
Deja una respuesta